Jueves, 02 Julio 2026

Blog

El poco que se convierte en vela

El poco que se convierte en vela

La Barca de San Pedro y los dos Introitus de San Pedro y San Pablo

En la noche entre el 28 y el 29 de junio, en muchas casas italianas aún se prepara “La Barca de San Pedro”: un recipiente de agua, un poco de clara de huevo, la oscuridad. Por la mañana, en el agua, una forma frágil: un árbol, una vela. Es un gesto sencillo y popular, alguna vez leído como un presagio para la temporada; junto con los dos Introitus gregorianos de la Solemnidad [1], se vuelve una pequeña parábola cristiana.

El primero es el de la Vigilia: Dicit Dominus Petro. Son las palabras del Resucitado en Juan:

«Cuando eras más joven te ceñías por ti mismo e ibas a donde querías; cuando seas viejo, extenderás las manos, y otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras» (Jn 21, 18).

La fiesta de Pedro no se abre con el dominio, sino con la entrega: no con el timonel que posee la ruta, sino con el hombre que aprende a dejarse conducir. Como la barca, que no vive ordenando al viento sino dejándose atravesar por él: la vela no produce el soplo, lo acoge y le da forma. No por otra cosa – lo mostró Hugo Rahner en Símbolos de la iglesia [2] – esa barca dice desde siempre algo fuerte sobre la Iglesia: su mástil recuerda la cruz, su ruta es custodiada por Cristo.

El segundo, es el del día: Nunc scio vere. Viene de los Hechos de los Apóstoles, después de la noche en la cárcel:

«Ahora sé realmente que el Señor envió a su ángel y me libró de la mano de Herodes» (Hch 12, 11).

Las cadenas caen, la puerta se abre, y Pedro comprende sólo una vez que se encuentra fuera. No es el saber de alguien que controla los acontecimientos, sino el asombro de quién se descubre liberado y lo reconoce después. Como la “Barca de Pedro” que se deja en el agua por la noche: en la oscuridad algo ocurre sin que se vea, y por la mañana la forma está allí.

Dos Introitus, dos tiempos de un solo camino: primero dejarse llevar, después descubrirse liberados; primero la vela expuesta al soplo, después La Barca que al amanecer muestra su perfil.

También nosotros somos poco más que esa clara de huevo en el agua: frágiles, sin forma. Pero la fe no desprecia lo poco: lo expone a la noche y deja que lo atraviese el soplo de Dios. Y lo que era casi nada puede convertirse en vela, no porque seamos fuertes o conozcamos la ruta, sino porque el Señor hace con nosotros lo que hizo con Pedro: conduce, libera, confirma

Por la mañana, una pregunta: ¿estoy buscando dominar al viento, o estoy aprendiendo a dejarme llevar?

El artículo en su versión en italiano, lo puede leer en el Blog del P. Claudio Campesato haciendo click AQUÍ

Image

Partituras más recientes

Derechos de Autor

Todas las partituras y/o materiales que se distribuyen en este sitio, cuando así lo tienen indicado, están protegidos por las leyes vigentes de Derechos de Autor y su adquisición mediante nuestra tienda virtual autoriza a quien los obtiene a utilizarlos de manera personal y en su comunidad parroquial o en sus decanatos, vicarías o diócesis, únicamente.

¡Gracias de parte del equipo de Musicam Sacram!