Viernes, 21 Agosto 2026

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Sintonía, sinfonía, epifanía

Sintonía, sinfonía, epifanía

León XIV y la forma sonora de la Iglesia
Sacrosanctum Concilium · Música sacra · 19 de agosto 2026

En la catequesis del 19 de agosto de 2026, séptima de las audiencias dedicadas a Sacrosanctum Concilium y la primera reservada totalmente a la música sacra, León XIV afirma que en la liturgia cantar y tocar significa orar. Lo dice con un verbo que pasa casi sin ser observado: se ora sintonizando el corazón de cada uno con el de las hermanas y hermanos y con Dios.

Pocos renglones después aparecen otras dos palabras. El canto favorece la comunión a través de «la sinfonía de las voces», y se convierte así en «epifanía de la Iglesia, manifestación sensible de la comunión que pertenece a su propia naturaleza».

01
Sintonía
Un corazón en acuerdo con Dios y con los hermanos.

02
Sinfonía
Voces distintas dentro de la misma acción.

03
Epifanía
La comunión se vuelve sensiblemente perceptible.

Sintonía, sinfonía, epifanía. La primera, en rigor, en el texto no se encuentra: está el gerundio, y el sustantivo lo obtenemos nosotros. El corazón, entonces, se pone de acuerdo con Dios y con los hermanos dentro de la misma frase, sin que un momento íntimo preceda la apertura a los demás. Las tres palabras indican entonces un acorde, su ejecución, su manifestación: a lo que surge de él se le puede dar un nombre, eclesiología sonora.

«Epifanía de la Iglesia, manifestación sensible de la comunión que pertenece a su propia naturaleza».
León XIV · Audiencia general, 19 de agosto 2026

Se puede leer el texto completo de la catequesis oprimiendo en este siguiente enlace

01 Sintonía

Sintonía es un término griego. El vocabulario de la Enciclopedia italiana Treccani la remonta a συντονία, comentado como «acuerdo de sonidos», término compuesto por σύν y τόνος. Ese comentario, sin embargo, ya es un resultado. En el griego antiguo συντονία es válido ante todo como tensión, incluso corporal, y más adelante como intensidad y aplicación de la mente; junto con estos significados el Diccionario de griego antiguo Liddell-Scott registra también el de acorde o acuerdo.

Bajo nuestra palabra queda entonces algo más ríspido que estar de acuerdo: ser mantenidos unidos a partir de una tensión común. Y τόνος, antes que indicar el tono en sentido abstracto, indica la tensión misma: la cuerda estirada.

Una glosa (o comentario) carolingia:
tonus id est sonus; unde tonitruum dicitur, quod sonus eius terreat

Los comentaristas latinos del medioevo derivaban tonus de otra forma. Un comentario carolingio al Ars Maior de Donato explica: tonus id est sonus; unde tonitruum dicitur, quod sonus eius terreat. El tono es el sonido; de aquí el tono, porque su sonido inspira temor. Otro comentario al mismo texto hace derivar tonos a tonando.

Entre ese gerundio y un comentario de la Alta Edad Media a un manual de gramática, en donde tonus designa el acento de la voz que habla, pasan mil años y dos idiomas. En griego la tensión es, ante todo, la de la cuerda; en el comentario latino el tono pertenece ya a quien habla. Es en este punto que el tono pasa a la voz.

02 Sinfonía

La sinfonía de la que habla León XIV no es uniformidad de funciones. La catequesis cita Sacrosanctum Concilium 28, en donde a cada uno, ministro o fiel, se le pide realizar «todo y solamente» lo que le corresponde según la naturaleza del rito, en lo que el Papa llama el armónico equilibrio entre los distintos ministerios, las distintas intervenciones y los momentos de silencio.

A la Schola cantorum el Papa la define como «instrumento pastoral cuya promoción se recomienda»; ya la Instrucción Musicam sacram 19 le encomendaba la tarea de cuidar la ejecución exacta de las partes que le corresponden y favorecer la participación de los fieles en el canto.

Esta distribución de las voces no es una medida a nivel organizacional, y los comentadores litúrgicos medievales la interpretaban en consecuencia. Guillermo de Auxerre, en la Summa de officiis ecclesiasticis escrita en las primeras décadas del siglo XIII, observaba que la antífona era entonada por uno y concluida por muchos, ab uno inchoatur antiphona et a pluribus finitur, y leía en ella la caridad, que comienza en uno, es decir en Cristo, y se consuma en sus miembros.

Anotaba que en algunas Iglesias la antífona antes del Evangelio era entonada por el diácono y terminada por el coro, ut notetur caritas, y era cantada sin melismas porque sencilla debe ser la caridad que Dios ordena. El graduale y el alleluia le correspondían a algunos; la secuencia se cantaba todos juntos, ut notetur concordia caritatis, y en la redacción de Cambrai la contraposición es declarada abiertamente: a algunos, el graduale; a otros, el alleluia; a todo el coro, la secuencia.

Para Guillermo, quién cantaba qué, ya era teología.

La catequesis concluye con Ignacio de Antioquía, que invita a los cristianos a hacerse coro, «armoniosos en el acuerdo», para cantarle al Padre. La unidad de esa imagen es la de voces que, poniéndose de acuerdo, permanecen distintas.

03 Epifanía

La palabra no nace en agosto. En la primera catequesis del ciclo, el 20 de mayo de 2026, León XIV había dicho que toda celebración se convierte en «una verdadera epifanía de la Iglesia en oración», retomando una expresión de Juan Pablo II en la Carta apostólica Vicesimus quintus annus.

El sujeto, entonces, era toda la celebración: la Palabra proclamada, el Sacramento, los gestos, los silencios, el espacio, que en conjunto representan al pueblo convocado por el Padre y le dan forma.

En agosto, la misma categoría vuelve aplicada sólo al canto, y con un agregado: manifestación sensible. Es en el canto que la epifanía pasa a la percepción y lo hace a través del oído.

Sensible, no solamente visible.

El adjetivo incluye al oído. Una nota de la agencia SIR, retomada por varias publicaciones diocesanas, imprimió en cambio, «manifestación visible».

También el silencio pertenece a la forma sonora de la celebración: Sacrosanctum Concilium 30 lo coloca junto a las aclamaciones, las respuestas, los salmos, las antífona y los cantos, dentro de la misma lista, y es el momento en el cual la comunión toma la figura de la escucha.

04 El Amén

Hay un punto en la Misa en el cual todo esto se concentra en una sola palabra. Al final de la Plegaria Eucarística el sacerdote canta la doxología y la asamblea responde Amén: dos funciones distintas dentro de una sola oración y a la asamblea se le encomienda la única palabra que ratifica.

San Jerónimo nos dejó el recuerdo de otro rasgo de la voz de la asamblea romana: el Amén de los fieles podía resonar como un tono celestial, ad similitudinem caelestis tonitrui Amen reboat.

Tonitruum: la palabra que el comentador carolingio había unido a tonus en el margen de una gramática, como se citó anteriormente.

La sintonía comienza con una cuerda que se pone en tensión y termina con un tono: el Amén cantado por la Iglesia.

Se puede leer el artículo en su versión original en italiano en el blog del P. Claudio Campesato haciendo click AQUÍ

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